miércoles, 6 de noviembre de 2013

Versos sin destino.

Escribo versos sin destino
pretendo con ellos mantenerlo vivo.
Lo que siento, que te quiero,
lo que quiero, sentirte de nuevo.
Sentir tu aliento, tu calor,
volver a ver de tus ojos el color.
Acariciar tus labios, besarlos
estar contigo, a tu lado.

martes, 22 de octubre de 2013

Esperanza

La mayoría de nuestros demonios se disfrazan de esperanza a modo de caballos de Troya, haciéndonos creer que es bueno mantenerlo pero quemándonos por dentro. Vivir sin ella crea una existencia triste, vacía, sin sentido, por lo que toca convivir. Es casi tan necesaria como el oxígeno, pues sin ella sólo seríamos cadáveres en movimiento, que viven por vivir, para nada. Si nos quitan las esperanzas, al igual que el oxígeno, morimos, de distinta forma, pero perdemos la vida.

domingo, 25 de agosto de 2013

Recordar, olvidar.

¿Escribo para recordar o para olvidar?

Recuerdo por qué empecé, pero no sé por qué sigo. Escribir siempre ha sido una gran ruta de escape de un mundo que cada vez me gusta menos, de una vida cíclica en la que todo se repite con diferentes protagonistas. Una película en loop en la que los protagonistas envejecen para vivir lo mismo con diferentes edades y, con suerte, diferente perspectiva. Un remake de un remake. No es una copia, no es mejor una que otra, sólo una más, otra vuelta en el círculo de la vida.

Volvemos a empezar.
Acabamos de nuevo.
Distintas personas pero, ¿ha cambiado algo?

Supongo que ahí está la respuesta a mi pregunta inicial, escribo para recordar que intento olvidar que por mucho que quiera no soy capaz de salir del ciclo sin fin. Que cuando termina la película empieza otra con el mismo argumento.

Escribo para recordar que quiero olvidar. Escribo para olvidar que quiero recordar.

martes, 23 de julio de 2013

¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado?

No lo sé. Tras más de un año no te he olvidado, sin embargo, cuando pienso en ello me doy cuenta de que, pese a ser yo la misma persona que se enamoró de ti, no eres la persona de la que me enamoré. Tienes la misma cara, la misma voz, los mismos ojos, la misma sonrisa... Pero no eres tú, no eres la persona a la que tanto echo de menos y, si queda algún resquicio de ella en ti, no lo parece.

¿Qué te ha pasado?
¿Qué me ha pasado?
¿Qué nos ha pasado?

Sé que en ningún momento pensaste en mi de la misma manera que yo en ti. Sé que cuando todo acabó me olvidaste, o por lo menos lo pareció, mientras yo te tenía presente en mi día a día. No te he olvidado, ni lo que siento por ti, pero, ¿realmente eres tú? Quizá el día que mataste a una parte de mi tú también moriste, quizá nunca exististe y sólo fue una máscara que te quitaste al deshacerse de mi, no lo sé. Pero sí hay algo que tengo muy claro, te echo y echaré de menos y eso es algo que no se puedo cambiar, pero si la persona que amaba está muerta no entiendo qué sentido tiene seguir de luto. Por mucho que te ame, los muertos no vuelven, pero si aún estás viva sólo tienes que demostrarlo para que vuelva a tu lado, hasta entonces me temo que, muy a mi pesar, debo convertirte en un recuerdo, el mejor y peor a la vez, pues pese a todo el daño recibido, aún te quiero.

Espero volver a verte, si no en este mundo, en otro, aunque la persona que amé ya no exista, vivirás eternamente en mis recuerdos, en mis sueños, en mis textos, en quien sea capaz de hacerme sentir de nuevo. En tu mano queda volver o descansar para siempre en el cementerio de mis memorias, lo sabes y siempre lo has sabido. Adiós, Amanda.

domingo, 30 de junio de 2013

Arriesgar

¿Y qué quieres que diga cuando ni yo sé lo que pienso? Pues no pienso, siento, pero, ¿y si no sé lo que siento? Quizá te quiero para mi y no lo sé, quizá sea todo más simple... ¿Y qué hay de ti? No, tampoco tienes ni idea, ¿verdad? Le das vueltas y vueltas pensando que es la misma historia de siempre y tienes miedo de arriesgarte, ¿me equivoco? Quizá sí, sólo tú lo sabes, o no, ¿pero no es esa la gracia? La incertidumbre del principio, la pasión del durante, la tristeza del final... ¿Y si esta vez no hay final? No lo sé, seguramente tú tampoco, así que ¿por qué no nos curamos las heridas el uno al otro y lo intentamos? Puede que ésta sea la definitiva o sólo otro intento más de alcanzar el final. Conozcámonos recorriendo el camino y arriesguemos. El que no arriesga no gana, pero, ¿acaso tienes algo que perder? Dame la mano y juega conmigo a eso que llaman vida, si no sabes jugar no te preocupes, porque yo tampoco, aprendamos sobre la marcha.

viernes, 28 de junio de 2013

Echar de menos.

¿Te echo de menos? No, no es tan simple, es mucho más que eso. Podría decirlo, sí, no queda muy lejos de lo que siento, pero no es eso, porque echo de menos tu presencia, darte los buenos días cada mañana, ver y ser el causante de tus sonrisas, pero no es sólo eso, porque también echo de menos todo lo que no ha pasado y que probablemente, nunca pasará. Siento nostalgia de los besos que no te daré, de los buenos días que no podré desearte, de las sonrisas que ya no veré, de los abrazos que no me darás... Lo echo de menos, lo que fue y lo que no será.

Jamás entenderé por qué se complicó todo tanto, seguiré abierto a arreglarlo y a corregir los errores que haya cometido, mientras tanto sólo tengo una cosa clara, te echo de menos.

T,A.

domingo, 16 de junio de 2013

Aniversario

Un año ha pasado y poco ha cambiado. No he olvidado pero he madurado, de todo he intentado, esperado y desesperado pero ha dado igual, todo sale mal y ya parece lo normal. Quizá porque te amo con locura es tu recuerdo lo que me tortura y parece llenar de amargura o quizá haber perdido lo que más me importa es lo que mi alma no soporta, no lo sé. Pero sé, que te quiero y que pese al tiempo y lo pasado en ello he pensado y como conclusión he sacado que en ningún momento me he equivocado. Todo lo que hice fue por haberte amado y repetiría, quizá a un ritmo más pausado lo intentaría, te prometí que aquí estaría y mi palabra mantengo, cueste lo que cueste en pie la sostengo pues claro tengo que quiero estar contento y ser feliz, verte sonreir, contigo reir, el pelo acariciarte, abrazarte y decirte que no pienso abandonarte, por sorpresa besarte y perderme en ese sueño hecho real, sabiendo que ya nada irá mal y al mirarte a los ojos susurrar que el sueño acaba de empezar.