martes, 3 de diciembre de 2013
Caos
Un fuego extinto del que sólo quedan brasas, brasas de mi memoria que añoran el abrazo de tus llamas.
Una sombra de lo que fuimos.
Un reflejo de lo que hicimos.
Lágrimas que no cayeron por sentimientos que no fueron.
Parabras sin sentido intentando explicar un sinsentido.
Besos marchitos entre versos perdidos.
Escritos sin tinta sobre el papel del olvido.
Días que se cuentan tras algo extraviado.
Miles de reflejos en un espejo roto cobrando vida propia.
Pasos descarriados andando sin destino.
Rumbos fijados a la carretera del olvido.
Mendigando cariño en busca de alguien que por la noche arrope.
Gotas de lluvia evaporadas antes de tocar el suelo.
Días sin noches en las que buscar consuelo.
Una mente rota, de fragmentos llena.
Un alma vacía, llorando de pena.
Frases perdidas en un cajón, escritos arrancados del corazón.
martes, 19 de noviembre de 2013
¿Dónde han quedado?
De querer besarte...
De querer sentir tu calor y volver a ver a la vida el color.
lunes, 18 de noviembre de 2013
Angustia
Sólo quería... Sí... Sólo quería volver a ver su sonrisa... La echaba tanto de menos, la quería tanto... Me enfrenté a todos mis demonios... pero no fue... suficiente... No conseguí... nada... y al final todos los demonios volvieron juntos... No lo soporté más... Sí... Ya lo recuerdo... La tristeza pudo conmigo y ya no soy nadie, sólo un puñado de carne, hueso y vísceras esparcidas por el andén del metro.
miércoles, 6 de noviembre de 2013
Versos sin destino.
Escribo versos sin destino
pretendo con ellos mantenerlo vivo.
Lo que siento, que te quiero,
lo que quiero, sentirte de nuevo.
Sentir tu aliento, tu calor,
volver a ver de tus ojos el color.
Acariciar tus labios, besarlos
estar contigo, a tu lado.
martes, 22 de octubre de 2013
Esperanza
domingo, 25 de agosto de 2013
Recordar, olvidar.
Recuerdo por qué empecé, pero no sé por qué sigo. Escribir siempre ha sido una gran ruta de escape de un mundo que cada vez me gusta menos, de una vida cíclica en la que todo se repite con diferentes protagonistas. Una película en loop en la que los protagonistas envejecen para vivir lo mismo con diferentes edades y, con suerte, diferente perspectiva. Un remake de un remake. No es una copia, no es mejor una que otra, sólo una más, otra vuelta en el círculo de la vida.
Volvemos a empezar.
Acabamos de nuevo.
Distintas personas pero, ¿ha cambiado algo?
Supongo que ahí está la respuesta a mi pregunta inicial, escribo para recordar que intento olvidar que por mucho que quiera no soy capaz de salir del ciclo sin fin. Que cuando termina la película empieza otra con el mismo argumento.
Escribo para recordar que quiero olvidar. Escribo para olvidar que quiero recordar.
martes, 23 de julio de 2013
¿Qué ha pasado?
¿Qué ha pasado?
No lo sé. Tras más de un año no te he olvidado, sin embargo, cuando pienso en ello me doy cuenta de que, pese a ser yo la misma persona que se enamoró de ti, no eres la persona de la que me enamoré. Tienes la misma cara, la misma voz, los mismos ojos, la misma sonrisa... Pero no eres tú, no eres la persona a la que tanto echo de menos y, si queda algún resquicio de ella en ti, no lo parece.
¿Qué te ha pasado?
¿Qué me ha pasado?
¿Qué nos ha pasado?
Sé que en ningún momento pensaste en mi de la misma manera que yo en ti. Sé que cuando todo acabó me olvidaste, o por lo menos lo pareció, mientras yo te tenía presente en mi día a día. No te he olvidado, ni lo que siento por ti, pero, ¿realmente eres tú? Quizá el día que mataste a una parte de mi tú también moriste, quizá nunca exististe y sólo fue una máscara que te quitaste al deshacerse de mi, no lo sé. Pero sí hay algo que tengo muy claro, te echo y echaré de menos y eso es algo que no se puedo cambiar, pero si la persona que amaba está muerta no entiendo qué sentido tiene seguir de luto. Por mucho que te ame, los muertos no vuelven, pero si aún estás viva sólo tienes que demostrarlo para que vuelva a tu lado, hasta entonces me temo que, muy a mi pesar, debo convertirte en un recuerdo, el mejor y peor a la vez, pues pese a todo el daño recibido, aún te quiero.
Espero volver a verte, si no en este mundo, en otro, aunque la persona que amé ya no exista, vivirás eternamente en mis recuerdos, en mis sueños, en mis textos, en quien sea capaz de hacerme sentir de nuevo. En tu mano queda volver o descansar para siempre en el cementerio de mis memorias, lo sabes y siempre lo has sabido. Adiós, Amanda.