martes, 22 de octubre de 2013
Esperanza
domingo, 25 de agosto de 2013
Recordar, olvidar.
Recuerdo por qué empecé, pero no sé por qué sigo. Escribir siempre ha sido una gran ruta de escape de un mundo que cada vez me gusta menos, de una vida cíclica en la que todo se repite con diferentes protagonistas. Una película en loop en la que los protagonistas envejecen para vivir lo mismo con diferentes edades y, con suerte, diferente perspectiva. Un remake de un remake. No es una copia, no es mejor una que otra, sólo una más, otra vuelta en el círculo de la vida.
Volvemos a empezar.
Acabamos de nuevo.
Distintas personas pero, ¿ha cambiado algo?
Supongo que ahí está la respuesta a mi pregunta inicial, escribo para recordar que intento olvidar que por mucho que quiera no soy capaz de salir del ciclo sin fin. Que cuando termina la película empieza otra con el mismo argumento.
Escribo para recordar que quiero olvidar. Escribo para olvidar que quiero recordar.
martes, 23 de julio de 2013
¿Qué ha pasado?
¿Qué ha pasado?
No lo sé. Tras más de un año no te he olvidado, sin embargo, cuando pienso en ello me doy cuenta de que, pese a ser yo la misma persona que se enamoró de ti, no eres la persona de la que me enamoré. Tienes la misma cara, la misma voz, los mismos ojos, la misma sonrisa... Pero no eres tú, no eres la persona a la que tanto echo de menos y, si queda algún resquicio de ella en ti, no lo parece.
¿Qué te ha pasado?
¿Qué me ha pasado?
¿Qué nos ha pasado?
Sé que en ningún momento pensaste en mi de la misma manera que yo en ti. Sé que cuando todo acabó me olvidaste, o por lo menos lo pareció, mientras yo te tenía presente en mi día a día. No te he olvidado, ni lo que siento por ti, pero, ¿realmente eres tú? Quizá el día que mataste a una parte de mi tú también moriste, quizá nunca exististe y sólo fue una máscara que te quitaste al deshacerse de mi, no lo sé. Pero sí hay algo que tengo muy claro, te echo y echaré de menos y eso es algo que no se puedo cambiar, pero si la persona que amaba está muerta no entiendo qué sentido tiene seguir de luto. Por mucho que te ame, los muertos no vuelven, pero si aún estás viva sólo tienes que demostrarlo para que vuelva a tu lado, hasta entonces me temo que, muy a mi pesar, debo convertirte en un recuerdo, el mejor y peor a la vez, pues pese a todo el daño recibido, aún te quiero.
Espero volver a verte, si no en este mundo, en otro, aunque la persona que amé ya no exista, vivirás eternamente en mis recuerdos, en mis sueños, en mis textos, en quien sea capaz de hacerme sentir de nuevo. En tu mano queda volver o descansar para siempre en el cementerio de mis memorias, lo sabes y siempre lo has sabido. Adiós, Amanda.
domingo, 30 de junio de 2013
Arriesgar
viernes, 28 de junio de 2013
Echar de menos.
domingo, 16 de junio de 2013
Aniversario
domingo, 26 de mayo de 2013
Un año
Un año... Ya casi ha pasado un año y aún no sé si es mucho o poco. Es curioso la de cosas que pueden pasar en solo un año Creo que nunca imaginé que podría pasar todo lo que ha pasado, pero pasó. He conocido la verdadera felicidad, la mayor desesperación. He encontrado mi mayor deseo, he perdido todo aquello que me importaba. He conocido a mucha gente y dicho adiós a tantos otros... Un año.
Da igual cuanto escriba, lo que escriba y cómo lo escriba, pues sé que esto lo leerá alguien, quizá un par de personas, un par de decenas, quien sabe si incluso cien personas a las cuales les quiero agradecer el hecho de seguir leyendo mis palabras, tanto a quienes conozco como a quienes permanecéis en el anonimato. Como iba diciendo, a todos vosotros, gracias. Gracias también a todos aquellos que me han dado la mano en algún momento cuando la necesitaba. Pero aún así, da igual, porque por mucho que os agradezco a tantos vuestro apoyo, todo lo que escribo lo hago por la única persona que dudo que me lea.
Un año... Hace aproximadamente un año escribí mi primer relato, el primero de muchos, algunos de los cuales no verán la luz, pero durante un corto periodo de tiempo, el primero y único. Primer relato además, dedicado a quien tenía en mente a la hora de escribirlo, la misma persona que tras leerlo me pidió que escribiese más y, con esa petición, me daba igual que fuese bueno o malo, me daba igual lo que saliese, era feliz. Con esa petición seguí escribiendo. Hace un año... Han pasado muchas cosas desde entonces y nunca he dejado de escribir, pero estas palabras, como todas las que he escrito, son para ti. Para ti, para quien hace tanto que ya no estás pero por quien sigo sintiendo tantas cosas. Para ti, quien dudo que lea algún día estas palabras. Para ti, quien tenía razón, me extiendo demasiado cuando empezó a escribir. Para ti, la persona a la que más he llegado a querer. Para ti, la única a quien he llegado a amar de verdad. Para ti, Amanda.
Cuando he empezado a escribir esto estaba pensando en una despedida, en algo que llevo pensando mucho tiempo, en dejar de escribir. Llegados a este punto, si alguien sigue leyendo, puede que se alegre de que piense dejarlo, pero espero que alguna persona haya que no quiera que lo haga, aún así, buenas noticias para los segundos, no pienso dejarlo. Como decía, pensaba en despedirme de todas aquellas personas anónimas que alguna vez me leen, pero me he dado cuenta de que no quiero dejarlo, de que necesito seguir con esto.
Llevo casi un año inmortalizado lo que siento en forma de letras, intentando expresar tan bien como puedo todo lo que sale de mi y ni aunque quisiera podría dejarlo. Un año da para mucho y, aunque siga pareciendo el mismo cabezota y el mismo idiota, he madurado, supongo que tras todo lo sucedido era inevitable. No soy la misma persona que empezó este camino, aunque aún nos parecemos en mucho. He aprendido que quizá sea verdad que el único amor verdadero es el primero, pero que pese a eso se puede llegar a querer a otra persona si se dan las circunstancias adecuadas. No he olvidado, no he dejado de sentir, pero ya no sé si mis lágrimas son de tristeza o de nostalgia. Si lo que siento es cariño o melancolía. Lo que sé seguro es que te echo de menos.
La puerta está abierta y no sé quién será la persona que cruce el umbral, pero si lees esto quiero pedirte un favor que no me harás. Retrocedamos un año nuestro reloj, al día en que todo empezó, al 1 de junio. Retrocedamos nuestro reloj pero no nosotros, no somos las personas que éramos hace un año ni quiero que lo seamos. Volvamos a hace un año pero presentémonos de nuevo. Déjame conocer a quien eres ahora y conoce a la persona en la que me he convertido. ¿Me harías ese favor? No lo creo...
Pero bueno, la puerta está abierta y cualquiera puede cruzarla si la encuentra. No puedo olvidar el pasado, pero aún me queda un futuro por construir, quizá contigo, quizá con alguien que ahora mismo está leyendo estas palabras, quizá incluso con alguien a quedan aún no conozco. Olvidar no es fácil y probablemente no lo haga nunca, pero al igual que he esperado un año, seguiré esperando el tiempo que haga falta, a ti o a la persona que llegue con las llaves de la puerta y cierre por dentro, seguiré esperando, seguiré escribiendo.
Un año da para mucho... No sé lo que me deparará el próximo, pero aquí seguiré.